martes, 17 de febrero de 2009

ACTA de la 5ª SESIÓN, sobre 'EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA', de Patrick Modiano

CLUB DE LECTURA GINER

QUINTA SESIÓN

'En el café de la juventud perdida',
de Patrick Modiano


Al término de la quinta sesión (10 de febrero; invierno aún agazapado afuera; crisis sobrevolando por todas partes), los integrantes del Club debieron de sacar una conclusión por encima de cualquier otra: empieza a haber una relación de compensación inversamente proporcional entre el interés por la lectura propuesta y las aportaciones alimentarias. A menos fuerza del libro, más comida. Esa es la ecuación (un envite para Raúl y Cholo…).
Y empezó a caer el aluvión de repostería: orejas de carnaval -¿orejas otra vez? ¿no habíamos acabado así de taurinos en la sesión anterior?-; pastas de almendra sin trampa ni cartón -¡gracias, María Jesús!-; pan perdido (en correspondencia, Yolanda, con esa “juventud perdida”); teclas crujientes... En fin, se ve que en el inconsciente colectivo había, tras la lectura de Modiano, necesidad de endulzar el ánimo, un tanto agriado.

Item más, el escenario también varió. Se le ocurrió a Bernardino meternos en París con canciones y vistas de la Ciudad de la Luz y del Amor. Todo surtió efecto y la sesión se desarrolló sobrellevando con dignidad los avatares de una lectura que a casi todos se antojó un tanto disipada y sin energía. ¿A todos? No tanto… Lourdes se erigió en defensora de causas perdidas y rompió una primera lanza a favor de la novela. Su ambiente cosmopolita exigía precisamente eso, ese entrecruzamiento fugaz de relaciones que nunca terminan en nada. “Como nos ocurre a nosotros, habitantes de ciudad”, remató. Raúl diría luego que él no se reconocía en esa forma de vida. “Debo de ser un provinciano”, añadió lacónico… (alguien le pasó una dulce tecla para que su suspiro no llegase al patetismo, como se veía venir).
Antonio dio claves de ánimo que se agradecieron: libro exigente, moderno, que pide el concurso activo del lector para cerrar las historias a medias. Emma rubrica esta opinión y, como aquel P. Damián hizo en su día, emprende un honrado acto de confesión general en público: “Yo hice trampa, compañeros: pedí a Chus que me avanzara algo de lo que había leído y…”. Se le perdonó, aunque a la salida de la sesión, entre pasillos, hubo quien dijo que hiciera penitencia en forma de limosna gastronómica… Eso esperamos…

A partir de aquí, sulfatándonos escrupulosamente con miguitas de todo tipo (se impone agua o algo mejor para próxima sesión) todos fuimos soltando en tono menor invectivas, dicterios y razones en general por las que no acabábamos de sentirnos colmados por Modiano. Félix fue drástico (“Lo único bueno, el título”). Y luego dejó ver cómo todos en la novela escapaban de algo. “Nadie tiene casa, ¿os habéis fijado? Se pasan el día allí, en ese café, como fracasados”, eso dijo Chus entre pasta y pasta (y debió de pegársele la almendra a un empaste, ay, porque ya apenas dijo nada más). Por su parte, Bernardino más adelante se adhirió a la causa de Félix: “El título…, oficio de escritor… y poco más. Nada de profundidades… Pura postal tópica de París”. Cristina añadió razones vitales propias: “No conecté nunca con el libro. Quizás eso de que personajes de veinte años ya se sintieran fracasados no lo acepté bien”.

Comenzó entonces el juego de aproximaciones y semejanzas. Tomás habló de La colmena (y de Nada); pero Antonio y Félix no acababan de ver eso claro (Antonio luego apuntaría a El Jarama, de Ferlosio…). El propio Antonio plantearía que a pesar de la rica topografía parisina, llena de menciones exactas, en la novela primaban “lugares neutros”. Y, símbolo primordial de todos ellos, el propio café.
Loli varió la dirección de la sesión y se centró en Loki, el personaje misterioso. “Todos deslumbrados por ella”. Manolo incide en eso, y repara en cuestiones del primer capítulo que nos van descubriendo a esa Loki. Su episodio de ruptura con el marido le parece de lo más interesante del libro, sobre todo porque surgen reflexiones sobre la vida que trascienden el tono general de la novela. “Sí, sí –dicen a coro Graciela y Félix- pero ese detective no es creíble, eso de enamorarse de la clienta…”. Un mal profesional, voilá… (para sabueso detective, Félix, que entró en los mapas de Google a perseguir virtualmente los trayectos de la novela).

Antonio plantea de pronto si no se parecerá la novela en el fondo a El ardor de la sangre, precisamente por esa inconsistencia de las apariencias que… Carmen en este punto menea ostensiblemente la cabeza en dirección este-oeste, como si siguiera viendo mentalmente un partido de tenis. “¡En absoluto! Brutalmente opuestos”. Eso dijo. Y siguió tomando estas notas volanderas.

En todo caso, para Tomás es una novela sobrepasada, que ya ha perdido su razón a estas alturas de la Historia… salvo que haya otras razones desconocidas para nosotros respecto a la oportunidad de su publicación precisamente ahora. Ahí queda la conjetura…

“¿Y Janet”. Bernardino nos lleva a un personaje que podría haber tenido más interés. Poderosa, que influye en Loki… Sí, pero el escritor no parece estar por fijarse tanto en personajes como en mantener ese ambiente desvaído, dicen unas cuantas voces (Ana, Antonio…). Choni lo resume con ejemplar eficacia: “Lo que es importante no es lo que dice sino lo que refleja”. Y fuese por lo bien sintetizado que quedó esto –gracias, Choni!- o porque nos pilló a todos despegándonos del paladar secretamente restos de pastas, orejas y telas, se hizo un silencio largo.

Se plantea de pronto la posibilidad de que esté mal traducida. Cristina (nuestra Galatea ¿nuestra Gala Atea?) ha observado, en efecto, ambigüedades inconvenientes en ciertos pasajes que lee en voz alta. Siguieron más puntos de discusión y reflexión sobre la voz narradora, quién se escondería tras ella: “Hay trampa desde el momento en que habla un superviviente que parece que no tenía la juventud tan perdida”, dice Bernardino.

Así se fue pasando la sesión hasta las nueve. Asistimos varios al ritual del vino posterior y, emboscados en las sombras de la noche, iniciamos esa dispersión a semejanza de los protagonistas de la novela. Pero, ¡ojo!, nada de desesperaciones, amarguras ni fracasos… Todos despidiéndonos alegres hasta después del Carnaval tras votar por El vestido rojo (Robert Alexis, Salamandra). “Traed algo rojo ese día, chicos”, había dicho Carmen antes de despedirnos.

Traed lo que sea. Pero volved. Es estupendo este grupo, ¿no?

Hasta el día 3 de marzo

para hablar sobre EL VESTIDO ROJO, de Robert Alexis

OTROS TÍTULOS CONSIDERADOS:
La estepa infinita 1 voto
Mal de piedras 1 voto
Desgracia
La muerte lenta de Luciana B 1 voto

Sinopsis Temática

1.- La soledad de la gran ciudad (Lourdes: “También nosotros tenemos relaciones mécanicas, sin conocer a la gente que se cruza en nuestra vida.
2.- Vidas sin futuro y con un pasado que se oculta. El presente es un vacío del que se intenta escapar. (Félix)
El eterno retorno: Sensación que transmiten los personajes( Lourdes)
La vida “de verdad” es otra… (Manolo) cita esa frase del libro y le da un valor más general
• Metáfora existencial ( Antonio)
• Referencias a la obra de Carmen Laforet (Tomás) y (Antonio), que también busca semejanzas con Pedro Páramo, pero a la urbana. Más referencias: La colmena, Calle Mayor, Los golfos…, cine Dogma.

3.- Los lugares:
• ¿Tiene un significado que transcurra en París? París “otro personaje” Interesante hacer el recorrido de los paseos siguiendo el mapa ( Félix). Lo de menos es el lugar -la insatisfacción no está circunscrita a un lugar- (Antonio)
• El café lugar de refugio donde el solitario “ puede hablar “ ( Lourdes)
Pero ¿qué hacen en el café? ¿ ¿ leen o hacen que leen? ( Manolo )
El café es un lugar mental (Antonio)
• La atracción que algunos lugares ejercen sobre nosotros (Manolo)
• El cementerio que se cruza físicamente en vida ( Bernardino)

Personajes

1.- Perros perdidos
• Seres fracasados –(Loli) matiza “gente bohemia”, no fracasada- por las desgracias acaecidas en sus vidas. Gente de paso. Vidas en habitación de hotel, sin hogar, desarraigo ( Mª Jesús)
• Personajes negativos e insatisfechos, que buscan un ancla que no encuentran. Dificultad de identificarse con ellos. Vida sin asidero. Existencialismo. Final predecible: ¡podía haber sido 50 páginas antes! (Cristina)
• Pero hay gente que vive “en el filo”, que cambia su identidad (Lourdes) . Fantasmas, gente opaca, transeúntes (Tomás)
• “Perros perdidos” ya vaticina la señora Chadly ( Bernardino)

2.- El detective
• ¿Por qué no informa al marido? No está claro ( Yoli); toma partido ( Raúl); la comprende (Ana)
• Relato que más gusta a Félix y Lourdes

3.- ¿Qué hacemos con el marido? –apunta Graciela …. ¿qué responder?

Estructura
1.- Diversos puntos de vista
• Interesante planteamiento con “varias voces” (Lourdes)
• ¡Menos mal que también “ habla “ella misma! ( Cristina)
• Es una trampa, expone hechos parciales con partes que quedan “colgadas” (Emma)
• Novela llena de contradicciones ( Cristina)
• Obra poliédrica ( Antonio)

2.- Estilo
• Relato frío. Exige una labor de montaje, de “reelaboración” por parte del lector. Ganas de contar la historia al propio modo. Novela… escríbala usted mismo. (Antonio)
• Estilo “del escamoteo” (Tomás).

3.- Título
• Lo mejor el título. 3 palabras clave: café, juventud, perdida. ( Félix)
• Otra propuesta de título “ en el café de la insatisfacción “ ( Graciela)
• Importancia de la preposición EN.

Remate final

(Nemesio): “Creo que no lo voy a leer”

2 comentarios:

kokotera dijo...

Sí que parece estupendo este grupo de lectura. Tengo ganas de ir por ahí, a ver si me da tiempo a leer el libro y puedo asistir y conoceros y compartir miradas y sacaros una foto de paso para poner en el blog.
Saludos y.... sí que habrá que ir vestidos con algo ROJO!

Javier Cercas Rueda dijo...

A mi me ha gustado que sea breve, que esté bien contada, el juego de narradores y deambular literariamente por el París de los 60 (auténtica co-protagonista del libro), ahora bien, la historia es bastante rarita en fondo y forma y puede desconcertar a lectores convencionales que busquen tramás más precisas y menos fragmentarias. Es un libro amargo.